Criterios para evaluar una propuesta de trabajo

El crecimiento económico ha llevado a que profesionales de todos los niveles reciban muchas propuestas laborales.

Generalmente, muchos las aceptan pensando solo en lo económico, cuando se deben evaluar otros criterios para tomar la mejor decisión. Así, se debe analizar si tenemos las capacidades para el trabajo, si disfrutaremos haciéndolo y si la cultura y los valores de la empresa que me ofrece el trabajo conjugan con los míos. En LHH-DBM denominamos este aspecto “preferencia laboral ideal”.

En este punto es necesario considerar aspectos intangibles relacionados con la cultura organizacional: ¿Se trabaja en equipo? ¿Se incentiva la creatividad? ¿Se alienta la toma de decisiones? ¿Se promueve la transparencia? ¿Se trabaja a largo plazo? ¿El estilo de liderazgo promueve el crecimiento de las personas? ¿Cuál es la proyección profesional? ¿Cómo son las relaciones interpersonales? ¿Cuáles el nivel del puesto? ¿Cuántos y quiénes forman el equipo?

De acuerdo al interés del profesional y a su nivel de adaptabilidad, se dará mayor o menor importancia a algunos o a todos los intangibles.

Otro criterio a analizar serían los aspectos tangibles, como el nivel salarial. Muchos deciden en base al monto que recibirían, sin relacionar este aspecto con la responsabilidad del nuevo puesto y se encuentran con grandes sorpresas. En consecuencia, es importante conocer todo el paquete salarial (comisiones, bonos, utilidades, seguros, capacitación, fondo de retiro, gastos de representación, etc.) para tomar la decisión correcta.

Además, se tienen que evaluar tangibles como: ¿Dónde está ubicada la oficina? ¿La industria está en crecimiento? ¿Es rentable? ¿Es una empresa líder? Y podríamos seguir listando.

Se sugiere no cambiar de trabajo cuando lo determina un análisis en el que se deben incorporar aspecto» tangibles e intangibles.

En algunos casos, los cambios motivados por lo económico y no por el desarrollo de carrera generan inestabilidad en el profesional y pérdida de dinero para la empresa contratante, ya que la flamante contratación puede durar muy poco.

Fuente: Gestión 02/08/2013

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