Pon a prueba tu valor

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Verónica Prietto, una joven ejecutiva comercial me contaba muy entusiasmada la experiencia que tuvo con una postulante a quien le tocó entrevistar. La entrevista se desarrolló en un ambiente muy grato, las respuestas que obtenía siempre eran las precisas, es decir casi lo que ella esperaba escuchar.

La postulante le hizo una breve presentación de su persona, la experiencia que tenía y el objetivo que buscaba, todo con mucha seguridad. Tan bien que la entrevistadora no salía de su sorpresa.

Casi terminando la entrevista la entrevista se produjo en silencio, que la postulante aprovechó para decirle, “mire señora Prietto, yo le voy a hacer una propuesta, pruébeme durante una quincena, requeriría solo de cinco días para que me hagan el traspaso del puesto y después de 10 días nos sentamos a conversar, y si a usted y a mí nos conviene, seguimos adelante”.

Finalizando el periodo de prueba, Verónica la encontró muy temprano sentada en la “sala de espera” no con su ropa habitual de trabajo sino como lista para irse. “Buenos días señora, la estoy esperando para la reunión que acordamos”. ¡Ah! de veras, ya me había olvidado, le respondió Verónica y se sentaron a conversar.

Verónica empezó diciéndole que había apreciado su fácil adaptación al trabajo, su seriedad, su preocupación por que las cosas se hagan bien y por hacer economías. En lo que a mi concierne, ¡podemos continuar!

“Muchas gracias señora, yo también he podido apreciar el buen ambiente que aquí se respira y me encantaría seguir trabajando con ustedes. Solo me gustaría hacerle algunas preguntas para que todo esté claro desde un principio. Estoy segura que muy pronto estaré haciendo mucho más de lo que usted espera”.

Terminada la conversación, Carmela fue contratada como Trabajadora del Hogar y ahora al cabo de dos años sigue desarrollando un trabajo impecable. Además prepara unos ricos postres, que le dejan un buen margen y se da el lujo de dar clases particulares a escolares.

Esta sorprendente historia nos deja muchos mensajes, la preparación, la seguridad, el ingenio, el carácter, la visión negociadora, la capacidad para hacer crecerel puesto y la actitud en general.

Algunos ejecutivos de nivel junior y senior tienen muchas dificultades para enfrentar las entrevistas de trabajo y en la mayoría de los casos es por falta de preparación y también porque no le ponen pasión. Cometen errores desde los más sencillos hasta aquellos que simplemente los descalifican.

En una encuesta a 500 personas a cargo de Barclays Life Skills se detectó 10 cosas que nunca se deben hacer en una entrevista de trabajo:

1. No saber nada o poco de la empresa a la que postulas, 51%
2. Actitud presumida, 31%
3. No hacer preguntas, 31%
4. No mostrarte comprometido e interesado durante la entrevista de trabajo, 30%
5. No tener respuestas claras, 29%
6. Mentir acerca de tu experiencia laboral 29%
7. No vestirse adecuadamente para la entrevista, 26%
8. Divagar, 24%
9. No saber explicar por qué quieres desempeñar el puesto para el que postula, 23%
10. Quejarse de su empleador, 19%

Realmente hay también cosas que siempre debemos hacer para evitar caer en estas actitudes y respuestas que nos elimina de un proceso:

– Identificar nuestras fortalezas y debilidades y actuar sobre ellas.
– Analizar tu entorno laboral e investigar las empresas de tu interés.
– Mantener activa la red de contactos.
– Estudiar y practicar tus respuestas a esas preguntas frecuentes y estar preparado para la repregunta.
– Estas preparado para negociar una oferta de empleo.

Fortalece siempre tu marca personal, tienes más valor que el que tú crees tener, se tú mismo, preséntate con mucha seguridad, sin parecer arrogante, y estarás listo para tener entrevistas laborales exitosas.

Fuente: Centrum

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