Yo soy Único

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Publicado en el Boletín Alumní en setiembre 2016

En el Perú tenemos ejecutivos brillantes y creo que muchos. Somos un país muy afortunado por tener gente brillante que destaca en todos los sectores a nivel nacional e internacional y debemos sentirnos orgullosos.

Me entrevisté con uno de ellos, me contó con mucha lucidez y coherencia como se había desarrollado su carrera, una excelente formación profesional, su participación en empresas formadoras como practicante y luego, su inicio y crecimiento laboral en posiciones importantes hasta la que hoy ocupa como Gerente Financiero en una empresa transnacional.

Allí desarrolla un excelente trabajo, lo cual ha sido siempre destacado por la Alta Dirección y ahora está enfocado en lograr una posición con reporte directo al CEO de una de las más grandes empresas del país.

Le pregunté ¿por qué lo deberían contratar para esa posición?, me habló sobre sus distinciones y logros profesionales, fue el primer alumno de su colegio, en la universidad y en la escuela de negocios. Asimismo mencionó en forma muy específica su contribución económica en la empresa para la que actualmente trabaja, realmente brillante.

Me ha gustado mucho tu historia y la emoción con la que me cuentas, pero necesito saber algo más de ti. Precisamente el CEO de una transnacional que está buscando su sucesor, me ha enviado los currículums de dos profesionales con un perfil similar al tuyo y me pidió que complete la terna, y me gustaría presentarte.

“Siempre he sido un profesional destacado y tanto el CEO como mi asesor de tesis y mi coach me han dicho que soy un excelente profesional y un brillante alumno”, agregó.

Quiero que pienses en algún otro factor diferenciador, quiero saber cuál es tu singularidad, le pregunté. “Nunca van a encontrar otro como yo, soy único, estoy absolutamente seguro de mis capacidades”, me respondió, con un lenguaje corporal que empezó a preocuparme.

¿Por qué quieres salir de tu empresa si te va muy bien y seguramente aún tienes un techo allí?

“Siento un ambiente hostil hacia mí, percibo que mi jefe me utiliza y mis enfrentamientos con mis pares son frecuentes, podría asegurar que toda esta situación es originada por comentarios de mi jefe”.

De nuestra conversación inicial había concluido en que tus jefes siempre expresaban lo mejor de ti, le dije…“Yo me referí a la Alta Dirección, mi jefe me retiene porque sabe que soy muy bueno, siempre hago un trabajo excelente que él ni siquiera lo revisa y lo presenta, él hace lo justo, cumple su horario estrictamente y no da ni un minuto más a la empresa, me pone en contra de mis colaboradores, a veces se acerca a ellos y les pregunta cómo van las cosas y les dice que si tienen algún problema conmigo, le avisen”. Iba a seguir hablando y lo interrumpí, dime ¿qué es lo bueno de tu jefe?

Después de reflexionar un poco, me respondió, “él es un hombre que busca mantener un buen equilibrio de vida, su familia, su vida personal y su trabajo tienen para él similar importancia. ¿Qué más? Le pregunté, “bueno, también confía mucho en mi trabajo y cuando yo le pido un permiso, me lo otorga inmediatamente, él sabe que yo recuperaré el tiempo y nunca me objeta nada de eso y también se preocupa por el personal subalterno”.

¿Cuéntame qué piensan tus colaboradores de ti? “Dicen que soy muy inteligente, pero también muy exigente, que los presiono mucho. Es que me gusta que las cosas se hagan muy bien de principio a fin y me doy el tiempo de explicarles cómo deben hacerlo, por lo que me molesta mucho cuando fallan y les llamo la atención con mucha energía”.

Después de escuchar esta historia, lo único que le pregunté, fue ¿piensas que algo debe cambiar en ti? y me miró con una expresión y sentimiento de culpa. Se produjo un silencio…y le dije, es necesario que sigamos conversando y acordamos reunirnos una próxima vez.

Este relato, que podría encajar con un pensamiento de San Agustín, “La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”, nos deja algunos puntos para la reflexión:

1. Cuando un entrevistador te pregunta sobre un factor diferenciador, él espera una respuesta relacionada al valor económico que tú podrías generar en su empresa.

2. Un buen coeficiente intelectual es muy importante, pero este puede ser opacado por el coeficiente emocional.

3. Cuidado con la sobrevaloración. Es muy importante creer en nosotros y hacerlo notar, pero no podemos sobrepasar esa línea que nos coloque en el lado de la soberbia.

4. La soberbia es el defecto más peligroso y puede descarrilar tu carrera profesional.

5. Puedes ser muy inteligente, pero si lo gritas tanto, corres el riesgo que no te vean así.

Es verdad que cada uno de nosotros somos inigualables e inimitables, no hay otra persona igual a ti, ni nunca la habrá, pero dejemos que los demás nos vean en el grupo de los más grandes y mejores y sean ellos quienes griten que somos únicos. ¡Tú jamás lo digas!

Lucas Reaño – Gerente de Programas Institucionales, Consultor y Coach Ejecutivo LHH DBM

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